En los párrafos que siguen propongo que la elaboración del digesto jurídico representa un verdadero avance en materia de calidad institucional y fortalecimiento del espacio publico. Según este punto de vista, el digesto jurídico es una herramienta clave para adecuar y fortalecer al estado de cara a los desafíos que el siglo veintiuno plantea.
En términos generales, el siglo 21 tiene como telón de fondo una erosión de los referentes tradicionales de pertenencia política, a saber: el estado, la nación, el pueblo y la clase social (entre otros). Estos pilares de la política típicos de la modernidad se encuentran en pleno proceso de reformulación. Dicha reformulación se da en un contexto en el cual se han desdibujado fronteras que hasta hace unas décadas parecían incuestionables, entre ellas podemos mencionar la división entre lo nacional y lo extranjero; lo individual y lo colectivo; lo publico y lo privado; el primer y el tercer mundo.
Por lo tanto dos tendencias influyen en la reformulación del rol del estado en la actualidad, la crisis de los referentes tradicionales y las fronteras en las cuales estos se asentaban.
Si nos movemos del marco general de las transformaciones a sus aspectos más concretos observamos que en los últimos 30 años estos procesos de erosión de referentes y difuminacion de fronteras se relacionan de manera directa con la globalización de mercado por un lado y con la revolución tecnológica por otro. En cuanto a la globalización de mercado, podemos afirmar que ha ingresado en una curva descendente, como sugiere el economista Italiano Mario Deaglio:
Ese proyecto de economía mundial integrada, regulada de modo casi excluyente por los mecanismos del intercambio, bajo la divisa del beneficio de cada uno de los participantes pero con consecuencias positivas para toda la sociedad, hoy parece un sueño hecho trizas: aunque sea posible que el crecimiento se reanude, ya se desvanecieron las ilusiones de que las contradicciones de la sociedad se resuelvan en un clima de mercado, tan solo o fundamentalmente gracias al crecimiento...la globalización de mercado había sufrido su primer revés con las tres crisis -asiática, rusa, brasileña- de los años 1997-1998. Su fin fue decretado por distintos factores: el agotamiento del gran boom bursátil de norteamericano durante el verano de 2000, las torres gemelas reducidas a escombros el 11-S de 2001, las cifras falseadas en los balances de no pocas grandes empresas, los coletazos de la crisis argentina, los contragolpes de la crisis iraquí. Hoy el sistema económico mundial es mas frágil y menos promisorio, menos global y sobre todo menos vinculado al mercado, mas dependiente de los gobiernos.
En síntesis, el crack de la globalización de mercado significa, en términos políticos el reposicionamiento del estado como un actor clave del desarrollo sustentable. Sin embargo, este reposicionamiento conlleva la necesidad de pensar que modelo de estado se adecua al escenario actual y es allí donde la revolución tecnológica es de suma importancia ya que ha instalado el paradigma de la red como principal forma de organización.
En suma, el agotamiento de la globalización de mercado sumado a la revolución tecnológica enmarcan la reflexión sobre el modelo de estado contemporáneo, un estado activo y que opera en red. Llegados a este punto podemos volver sobre nuestra afirmación inicial: que el digesto jurídico es una herramienta clave para adecuar el funcionamiento y fortalecer al estado de cara a los desafíos que el siglo veintiuno plantea En este sentido cabe destacar al menos tres aspectos del digesto en relación al papel del estado en el nuevo espacio publico.
1. El estado del siglo 21 tiene como función prioritaria aquella de articular diversos factores de la sociedad. Esto lo diferencia claramente del estado mínimo del liberalismo, del estado de bienestar y también del estado gerente; el estado articulador o catalizador a diferencia de sus antecesores actúa en red, articulando los factores públicos, privados y académicos en la búsqueda del bienestar social. Si recorremos el proceso de elaboración del digesto veremos claramente la articulación de esfuerzos de parte del sector publico (particularmente del poder legislativo), del sector privado y del mundo académico en aras de la consolidación de un marco de seguridad jurídica capaz de fomentar el desarrollo integral.
2. Asimismo podemos evidenciar la recuperación de un principio clave para el funcionamiento político como es la interdependencia de los poderes (ejecutivo, judicial y legislativo). La interdependencia se despliega como una alternativa superadora a la independencia de los poderes entendida como aislamiento o compartimentos estancos, y nuevamente propone un funcionamiento reticular (en red) de los poderes públicos.
3. El digesto genera seguridad jurídica y en este sentido tiende a fortalecer al espacio público en general y al estado en particular creando condiciones basicas para que este lleve a cabo su tarea de control y monitoreo en el cumplimiento de las leyes. En la misma línea, el digesto ratifica el rol central del estado en lo referido a la sistematización, publicidad y transparencia de la información. Un adecuado manejo de la información permite no solo mejorar la calidad institucional en el corto y mediano plazo, sino también planificar estrategias colectivas de crecimiento a largo plazo.
Estos son algunos de los aspectos más relevantes del fortalecimiento del estado que el digesto promueve. Un fortalecimiento que, como vimos, no significa expansión ni intervención desorganizada sino que se relaciona con la consolidación de redes de actores públicos y privados en la construcción de bienestar colectivo. De esta forma, el digesto es una herramienta clave para enfrentar los desafíos crecientes que el siglo 21 genera sin caer en recetas anacrónicas o intempestivas.
Dr. Juan Pablo Lichtmajer
Doctor en Gobierno (Universidad de Essex). Rector de la Universidad de San Pablo-T.
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