La novela de la permanencia de Redrado en el Banco Central ya terminó. Hasta el Fondo del Bicentenario, como se lo conoció ya es pasado. Pero la verdadera discusión: el uso de reservas para pagar los compromisos de la deuda externa, evitando pagar tasas altísimas en el mercado, y obviamente contraer más deuda, sigue en pie.
Por el contrario se ha endurecido y tomado formas políticas y actitudes que han tensado la cuerda al máximo tolerable.
El debate por el uso de las reservas internacionales, se presenta como una cuestión de vida o muerte lo que en realidad es una cuestión de mera conveniencia financiera para el país. Hay de parte del Gobierno un intento de reinsertarse en los mercados financieros internacionales, pero mientras siga siendo caro endeudarse afuera, sale mucho más barato usar reservas sobreabundantes, por las que nos pagan una tasa bajísima, (0.5%), que emitir deuda nueva a tasas siderales.
Ahora bien, veamos: si está vedado usar reserva para pagar los vencimientos de la deuda, la única forma de pagarlos es emitiendo deuda nueva. En ese caso se mantienen sin cambios el nivel de las reservas y el de la deuda externa. Si en cambio se paga la deuda externa con reservas, ambas variables disminuyen al mismo tiempo y por el mismo monto. En ambos casos la deuda neta - deuda bruta menos reservas - queda igual, pero en el primero el costo financiero para el país - la tasa de interés pagada sobre deuda nueva- es mayor que en el segundo - los intereses que se dejan de cobrar sobre las reservas son bajísimos -.
Pero lo central es la discusión económica de fondo, que tampoco es tan transparente. El Fondo del Bicentenario era uno de los pasos del plan para volver a los mercados internaciones de capitales, plan que incluye la anulación de la "ley cerrojo", la negociación de los holdouts, el reinicio con las conversaciones con el Club de Paris y hasta un posible nuevo acercamiento al FMI. Y no se trata de cuestionar esta estrategia, que busca que Argentina pueda volver a financiar sus deudas como hacen casi todos los países.
La idea de que el pago con reservas permitiría obtener recursos adicionales para ampliar el gasto social, financiar nuevos proyectos de infraestructura o construir más escuelas -frente a una oposición que propone pagar la deuda reduciendo el gasto social - es válida, pero tiene un problema: por mandato constitucional, el encargado de asignar los recursos es el Parlamento, por lo cual la oposición tiene todo el derecho del mundo a reclamar un lugar en el debate acerca del destino de esos fondos. A lo que no tiene derecho es a oponerse a que el País, por decisión de su Gobierno pague sus compromisos de la manera más conveniente financieramente.
Esta es la verdadera discusión que debemos dar de una vez por todas.
Veamos ahora alguna información sumamente interesante a tener en cuenta en este debate:
La actual Carta Orgánica se gestó en los noventa, y consistió en un decálogo del pensamiento ortodoxo neo-liberal.
Dice la Carta Orgánica: "En la formulación y ejecución de la política monetaria y financiera el Banco no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional".
Se restringe su misión primaria y fundamental a preservar el valor de la moneda, como si esta función fuera independiente de los niveles de ocupación, del crecimiento del PBI, de la distribución de la riqueza o del poder oligopólico de los formadores de precios
En los considerandos del proyecto del PEN, bajo la orientación de Domingo Cavallo, se establece que "la necesidad de estabilizar el signo monetario excede el marco de la equidad en la distribución de los recursos". Así se intentó otorgar a la restricción monetaria un valor superior a la distribución del ingreso y al sufrimiento de los ciudadanos bajo la pobreza. La gran idea que subyace a esta independencia o desconexión del BCRA con el resto de los entes gubernamentales, es vedar a los gobiernos elegidos por el voto popular el ejercicio de la política monetaria.
La fuerte vinculación entre las variables financieras, productivas y sociales hace inviable la absoluta independencia del Banco Central.
La Otra Carta Orgánica (de allá lejos y hace tiempo)
La Carta orgánica del Banco Central, hecho por el gobierno peronista de 1973 a través de la Ley 20.539, establecía como su objeto: "regular el crédito y los medios de pago a fin de crear condiciones que permitan mantener un desarrollo económico ordenado y creciente, con sentido social, un alto grado de ocupación y el poder adquisitivo de la moneda".
De un Banco Central preocupado por el desarrollo económico, se pasó a un Banco Central autista: ¿es ésa la institucionalidad que deseamos mantener hacia el futuro?
La vieja Carta Orgánica disponía entre los objetivos, "ejecutar la política cambiaria trazada por el Ministerio de Economía con asesoramiento del Banco Central", a la vez que establecía que "la actuación del banco se ajustará a las directivas que el Gobierno nacional, por intermedio del Ministerio de Economía, dicte en materia de política económica, monetaria, cambiaria y financiera".
Hurgando en legislación comparada, aparece el caso de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED). Para la FED la política monetaria no es ajena al nivel de empleo. Cabe observar que cuando la actual crisis financiera arreciaba, la FED no dudó en saltar normas institucionales para prestarles a aseguradoras, bancos de inversión y hasta a particulares.
Otro ejemplo es Brasil, que posee un Consejo Monetario Nacional que delinea la política monetaria, cuyas funciones se realizan "siguiendo directrices establecidas por el presidente de la República". Dicho comité está presidido por el ministro de Hacienda e integrado por los presidentes del Banco Central y del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo), y siete miembros más.
Vemos entonces una fuerte vinculación entre el Banco Central y el Poder Ejecutivo, lo que no le impidió a Brasil haber obtenido el "grado de inversión" de los mercados internacionales. La política monetaria es una herramienta importante, pero tiene que estar en función de objetivos trascendentales y amplios; no se debe encargar sólo de defender el valor adquisitivo de la moneda, sino que este objetivo debe estar en consonancia con la posibilidad de generar un desarrollo sustentable, con una mejor distribución de los ingresos y la mejora de las condiciones sociales.
Esta es una excelente oportunidad para cambiar la Carta Orgánica del Banco Central, alineando su misión con las políticas públicas de desarrollo con equidad, justicia social, solidaridad, emancipación y soberanía popular.
Creemos también que la utilización de reservas para cancelar deuda libera fondos que están en el presupuesto nacional y que estos podrían ser orientados hacia otros destinos y asignados a las Provincias.
Las perspectivas de crecimiento económico futuro basadas en las favorables condiciones internacionales y en las políticas impulsadas por el Gob. Nacional serán palancas de políticas públicas redistribucionistas o toma de ganancia de los grupos concentrados. Esto está en juego.
OTRA PERLA EN EL ARCÓN
Extracto de obligaciones y objetivos de la Reserva Federal de EEUU
El Sistema de Reserva Federal es el Banco Central de los Estados Unidos. Fue fundado por el Congreso en 1913 para dotar a la Nación de un sistema monetario y financiero más estable, flexible y seguro. A lo largo de los años, sus roles en el campo de la banca y de la economía se han extendido.
Hoy, las obligaciones de la Reserva Federal se verifican en cuatro áreas principales:
- Conducción de la política monetaria de la nación para influenciar las condiciones de crédito y monetarias, en búsqueda del pleno empleo, estabilidad de precios y tasas de interés moderadas para el largo plazo.
- Supervisión y regulación de las instituciones bancarias, asegurando que el sistema financiero y bancario de la nación permanezca sano y salvo, y protegiendo el acceso al crédito de los consumidores.
- Mantenimiento de la estabilidad del sistema financiero y contención de los riesgos sistémicos que pueden surgir en los mercados financieros.
- Provisión de servicios financieros a instituciones depositantes, al Gobierno de los Estados Unidos y a instituciones oficiales extranjeras, incluyendo desempeñar un mayor rol en la operación del sistema de pagos de la nación.
En la Sección 2ª: Objetivos de la Política Monetaria dice que la Oficina de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal y el Comité para el Mercado Abierto Federal, mantendrán un crecimiento a largo plazo de los agregados monetarios y crediticios, congruentes con el potencial de incremento de la producción a largo plazo de la economía, así como promover efectivamente las metas de pleno empleo, estabilidad de precios y tasas de interés moderados de largo plazo.
Sería bueno que por una vez en la vida siquiera nuestros sectores dominantes y las oposición política copiaran lo mejor que hacen los otros países que dicen admirar.
Compañeros y comprovincianos:
Cabe preguntarse entonces, que pasa que cuando la Presidenta anuncia las medidas como los decretos de necesidad y urgencia (tanto aquel que creaba el FOBI como los actuales en discusión)
- - Baja el riesgo país
- - Sube la Bolsa de Valores
- - Aumenta la cotización de los bonos argentinos
- - La mayoría de los empresarios saluda las medidas.
- - Hillary Clinton - inclusive - alaba las políticas de desendeudamiento y el uso de reservas afirmando "es lo que se hace en nuestro país" (por USA) y explica didácticamente que "la relación deuda PBI es excelente en Argentina".
Sin embargo cuando la oposición obstruye estas políticas sucede todo lo contrario, como lo demuestran todos los indicadores económicos y financieros.
Es imprescindible tener en cuenta que cuestiones como los indultos a los genocidas de la dictadura, el corralito y el corralón, el plan austral, los cambios en las ART y el aumento de la edad jubilatoria; así como los sucesivos canjes y mega canjes, como también la desregulación de las obras sociales y la flexibilización laboral se hicieron por DNU y jamás se planteó su inconstitucionalidad, ni siquiera se los discutió en el congreso.
Acaso los mismos dirigentes que endeudaron el País a niveles jamás vistos, declararon el default y huyeron de la Casa Rosada, los que empobrecieron el País y a nuestro pueblo; hoy pueden ser los defensores "del dinero de los argentinos", como dicen serlo ?
Nos olvidamos que dejaron el nivel de reservas más bajo de la historia y que fueron los que atraparon el dinero de los ahorristas con el corralito y el corralón?
Es posible que se presenten hoy, como los defensores de la gente que trabaja y su dinero, los que arrasaron con el empleo y la producción, en un País en el que solo los especuladores financieros se enriquecían?
Se presentan como los abanderados de la democracia los que en la primera oportunidad que tienen, al constituir una mayoría circunstancial y heterogénea, sin ningún proyecto político vertebrador que los una, "patotean" políticamente en el Congreso Nacional y no respetan las proporcionalidades de representación y dejan a la primera minoría sin mayoría en ninguna comisión (ni las de gestión siquiera). Y como si esto no bastara desconocen el reglamento del Senado de la Nación y violan la Constitución Nacional.
Los Justicialistas no permitiremos de ningún modo este avasallamiento a la voluntad popular. Así como estamos dispuestos a corregir los errores cometidos y a negociar con la oposición, deben saber que en todo el territorio de la Patria hay compañeros dispuestos a luchar, apoyar y defender al gobierno popular. No somos de los que abandonamos el barco. Eso se sabe. Es historia.
En el momento de escribir este aporte, el conflicto político desatado por este importantísimo tema está en su máxima tensión, y se abren dos caminos claramente: o se profundiza la confrontación irresponsable y se afecta la institucionalidad y la gobernabilidad, o se comienza a transitar un camino de diálogo, en busca de una salida política que ponga en cauce las fuerzas, y encuentre puntos mínimos de acuerdo para salir del atolladero. Hacemos votos por esto último.
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