Celebramos que el gobierno nacional impulse una política de derechos humanos destinada a saldar la deuda histórica de la democracia: Verdad y Justicia para lograr la verdadera Paz. Que los responsables del terrorismo de estado y de los crímenes de lesa humanidad cometidos tengan su condigno castigo.
Como dijera el Papa Juan Pablo: solo la verdad nos hará libres y la justicia es el verdadero nombre de la paz.
Queremos la reconciliación nacional, no queremos venganza.
No debe interpretarse el juzgamiento de altos jefes militares comprometidos en violaciones a los derechos humanos, que deshonraron el uniforme militar, como un ataque a la institución Fuerzas Armadas en su conjunto. Todo lo contrario, las queremos integradas al proyecto nacional, respetuosas de la Constitución Nacional y las leyes de la Nación.
Las queremos trabajando en Democracia como columna central de la defensa nacional. Participando en el desarrollo de alta tecnología y energía nuclear con fines pacíficos. En suma unas FF AA reconciliadas con la sociedad y abocadas a su misión específica estratégicas.
Repudiamos la violencia como método para dirimir las cuestiones políticas. Aspiramos a que nunca más nuestro país se empañe de dolor y tristeza porque los padres entierren a sus hijos o los busquen y no los encuentren jamás porque hayan desaparecido.
Tampoco avalamos la violencia de los iluminados que sin pueblo pretenden en su nombre por métodos violentos y criminales imponer sus ideas y proyectos políticos, sean los que fueran, de derecha o izquierda.
Solo creemos en la democracia participativa, no proscriptiva, donde en libertad el pueblo se exprese, sin trabas, trampas, fraudes ni proscripciones. En eso creemos y lucharemos sin descanso por fortalecer y ampliar, consolidar y profundizar este proceso democrático y elevar el fortalecimiento de las instituciones republicanas.
Trabajaremos por la grandeza de la Patria y la felicidad del pueblo, como nos enseño el Gral Perón.
Sabemos que tal vez la lucha sea mas larga y algunos ya no veamos todos los sueños cumplidos, pero como decía la compañera Evita "se que otros vendrán y recogerán mi nombre y lo llevaran como bandera a la victoria". Nosotros somos la generación que recogió su nombre. Ella puede descansar en paz, porque otras generaciones ya nos están pidiendo a nosotros las banderas, para seguir la lucha hasta la victoria.
Compañeros, comprovincianos, no nos creemos poseedores de una verdad absoluta y excluyente de otros puntos de vista, acerca de cómo solucionar los problemas de nuestro querido Tucumán y Argentina, que es la casa de todos. Solamente pretendemos aportar nuestro punto de vista para el debate imprescindible acerca de los grandes temas, que debemos solucionar en el camino a construir una sociedad más justa y más libre, y sentir el orgullo patriótico de habitar una nación soberana.
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